INTRODUCCION

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INTRODUCCION

Caserío y su entorno. Barrio Santa María de Bidegoain.

Venga de donde venga, la primera vez que el visitante contemple el entorno incomparable de la bahía donostiarra de La Concha descubrirá, poco a poco, que detrás de esa bella imagen, de esa auténtica postal inmortalizada para siempre por la cámara de la Naturaleza, se encuentran unas gentes, un carácter, una forma de pensar, sentir y vivir la vida, una lengua, una cultura y un pueblo: Euskal Herria.

Sólo dos palabras, Euskal Herria, el País Vasco, pero tan llenas de significado, que resulta casi imposible para el visitante finalizar su estancia sin que le ronde en el ánimo una única idea: VOLVER.

Sí, volver a sentir en la piel el dorado sol de sus playas y la brisa que asciende valle arriba por sus interminables espacios verdes; o a oír el fragor de las olas en el Cantábrico.

Puerto Pesquero Típico. Getaria.

Volver a deleitar nuestro olfato con la fragancia de mar de nuestros puertos pesqueros, con el apetitoso aroma de sardinas a la brasa en angostas callejuelas; o con el olor fresco y denso de la hierba recién cortada en los montes del interior, junto con el olor inconfundible de una buena chuleta a la parrilla, que en el largo atardecer veraniego tienta a nuestro paladar.

Volver a dejar que nuestra vista se pierda en la lejanía, en la línea horizontal que marca el fin de un mar infinito y el comienzo definido de un cielo indefinido; o en la interminable secuencia de lomas verdes y perfiles recortados que se contemplan desde las cimas de nuestros montes.

Volver a oír en el acantilado el graznido de las gaviotas cuando, desde lo alto, otean el mar en busca de alimento; o volver a escuchar en el bosque el alegre canto del cuco, anunciando la llegada de la primavera.

URKO: Loa-Loa. (463K)

Volver, en fin, a sentirse a gusto en compañía de unas gentes que, si bien en el encuentro inicial quizás nos miraron con el recelo de lo desconocido, ahora, en el momento de la partida, nos tienden su mano y nos saludan a su manera, con un entrañable "Agur, ikusi arte" (Adiós, hasta que nos veamos de nuevo).

Pero Euskal Herria, aparte del tópico "Mar y Montaña", es algo más. Es el resultado de una historia secular, rica en acontecimientos notables, que describe el quehacer diario de un pueblo que ha contribuido a ensalzar, difundir y amar el nombre de su tierra.

Grupo de jóvenes trikitilaris en la plaza de Asteasu

Es una cultura diferenciada que se caracteriza por el uso de una lengua propia singular, y por la riqueza de su folklore, costumbres y tradiciones que conforman su calendario festivo estacional.

Es la pasión por el reto, el desafío, la convicción de ser el mejor, que se manifiesta en las diferentes especialidades de su deporte rural, todo él una buena muestra de cómo es, cómo vive y realiza su trabajo diario el euskaldun del mundo rural.

Es una demostración "en vivo" de un mundo artesanal que, después de haber transmitido los secretos de su oficio, de generación en generación durante décadas, va perdiendo fuerza; pero se va adaptando a los nuevos gustos y tendencias artísticas, va dando cabida al irresistible empuje de las nuevas tecnologías, y a una manera diferente de entender la vida y el trabajo.

Es una evolución sin límite de imaginación en el campo de la gastronomía, con una excelente cocina tradicional, que, en bastantes ocasiones, ha servido y sirve como punto de partida de una nueva cocina vasca, que tantos elogios y tan reconocido prestigio ha alcanzado.

Estas facetas mencionadas del País Vasco constituyen el tema central de los próximos capítulos, pero antes de pasar a su exposición es importante completar la descripción geográfica, física y humana de sus tierras y sus gentes.

Desde el punto de vista de la orografía podemos hablar de dos vertientes hidrológicas y bioclimáticas claramente diferenciadas: la franja septentrional orientada hacia el mar Cantábrico, de clima oceánico, pluviosidad elevada y temperaturas suaves a lo largo de todo el año; y la amplia región meridional, orientada hacia el mar a través de la cuenca del río Ebro, con un clima mediterráneo continental y temperaturas más extremas, sobre todo en el periodo estival. Entre ambas se halla una zona intermedia, estrecha, en la que se conjugan a un tiempo las características del clima atlántico y del continental.

Los tipos de poblamiento que corresponden a estas dos grandes regiones difieren por completo entre sí, adaptándose, una vez más, a las condiciones geográficas y climáticas del medio.

En la vertiente cantábrica el núcleo básico es el caserío, ubicado en general en las pendientes suaves de sus montes, rodeado de una pequeña huerta, tierras de labradío, praderas destinadas a pasto del ganado, y separado todo ello, con frecuencia, por un bosque de pinos. Desde lo alto, el paisaje se asemeja a una interminable alfombra verde salpicada de multitud de puntos blancos aislados.

Por otro lado, en la vertiente mediterránea el tono verde predominante se torna ocre o amarillo; los habitantes aquí viven en pequeñas aldeas situadas, a veces, en ligeras pendientes del terreno, o agrupadas alrededor de un núcleo más importante como sucede en zonas meridionales.

En lo que a la provincia de GIPUZKOA se refiere, toda ella se encuentra ubicada en la primera zona, en la franja cantábrica de clima atlántico. La divisoria de aguas de los dos mares sirve en parte de su recorrido de frontera meridional natural con Navarra y Araba.

Su territorio se fragmenta en una serie de pequeños valles paralelos, de dirección Norte-Sur, correspondientes a las cuencas de sus cinco ríos principales: Deba, Urola, Oria, Urumea y Bidasoa, en secuencia Oeste-Este.

Desplazándonos por cualquiera de estos valles, por el del río Oria, por ejemplo, desde la desembocadura del curso fluvial hasta llegar a sus fuentes en las entrañas del macizo de Aizkorri, podemos observar que, unida a una diferencia de altitud entre ambas cotas (desde el nivel del mar hasta los 1544 m.), existe una diferencia ostensible en el modo de vida y en el carácter de sus gentes.

Dentro de la propia provincia, y tanto para ella como para Bizkaia, hasta hace algunos años se podían distinguir dos zonas caracterizadas por el medio en el que se desarrollaban su trabajo y su vida: kostaldea (la zona costera) y barnekaldea (la región montañosa del interior).

Los habitantes de la primera de ellas vivían de cara al mar, sus hombres (arrantzales o pescadores) y mujeres mantenían siempre la mirada puesta en ese temido mar, tan apacible y sosegado -bare, bare- en unas ocasiones y tan implacable en otras.

URKO: Itxasoa Laño Dago. (255K)

Sus gentes vivían del, para y junto al mar; "la mar" en su lenguaje coloquial, itxasoa en euskara; poseían ese carácter abierto y de fácil palabra, producto de la comunicación frecuente con gentes de otros pueblos y lugares.

Isabel Murua. Caserío Donardegi en Urretxu

En las regiones del interior, sin embargo, la vida del baserritarra o casero se hallaba anclada en el caserío de sus antepasados, en cuyo entorno desarrollaba su trabajo y transcurría la mayor parte de su existencia. Su relación con el mundo exterior se limitaba a visitas esporádicas a las villas cercanas; bien fuese con fines comerciales con ocasión de las ferias comarcales, o bien como esparcimiento al asistir a las fiestas de una localidad, a una prueba de deporte rural, donde daría rienda suelta a su gran afición por las apuestas. Quizás fuese esa incomunicación la razón de su carácter introvertido y receloso, y de su fama de hombre de pocas palabras.

El escritor vizcaíno José Olivares Larrondo, natural de Algorta, más conocido por su sobrenombre "Tellagorri", y director durante muchos años de Tierra Vasca - Euzko Lurra, describía de modo excelente, y con ejemplos concretos de la vida diaria, la diferencia de carácter entre el arrantzale y el baserritarra.

"El labrador es silencioso y el pescador gritón; el labrador es muy cauto en el decir, rumia mucho sus pensamientos antes de condensarlos en palabras y casi siempre es certero en sus juicios; el pescador habla con más ligereza y ofrece la simpatía de no ofrecer demasiada importancia a lo que dice, un poco por hablar, sin ningún ánimo de fijar sentencias."

"Aquel, que vive de la tierra, sabe que todo deja huella; éste, por vivir siempre en el mar, sabe que hasta la estela que van dejando las lanchas y los vaporcitos acaba por borrarse; el labrador parece tener la idea de que sus palabras quedan escritas, en tanto que el pescador debe pensar que, en el agua, lo mismo da hacer cruces que cincunferencias, puesto que nada subsistirá."

"En el caserío, el jefe de la familia, el que siempre dice la última palabra, es el marido. En los puertos pesqueros, quien gobierna la casa, resuelve los problemas domésticos y cuida de la educación de los hijos, es la mujer, pues el marido está casi siempre en la mar."

"Pero dejando de lado consideraciones de alguna consistencia y meditación no hay sino ver jugar al mus, a unos y a otros, para apreciar inmediatamente la gran diferencia que los separa, el labrador se conforma con unos naipes nada más que regulares para comenzar el juego; generalmente no envida y se conforma con levantar al final de cada jugada tres o cuatro tantos; pero si envida arriesga muy poco, medita antes de aceptar el envite del contrario y casi nunca se juega todo a una carta. Al pescador le gusta tener cuatro reyes, o duples buenos, o treinta y una de mano; envida los tantos por docenas, acepta rápidamente los envites y con energía, y los órdagos con miradas desafiantes son corrientes en una partida de mus entre pescadores".

Si bien es verdad que las descripciones anteriores revelan la esencia del carácter del guipuzcoano moderno, la situación ha variado considerablemente en los últimos años debido, principalmente, al desarrollo industrial en toda la provincia, y al auge del turismo, especialmente, en la zona costera.

La capital donostiarra es un punto de encuentro de los diferentes modos de vida, costumbres y tradiciones de las gentes de Gipuzkoa.

Desde la bahía de La Concha, donde tierra y mar se abrazan, DONOSTIA - SAN SEBASTIAN y GIPUZKOA entera le damos la bienvenida: Ongi Etorri

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Last modified: Nov, 02, 1999